martes, 2 de septiembre de 2008

La insoportable levedad de Sarah Palin* (I)


*Título prestado del editorial de Arianna Huffintong, editora del diario online The Huffington Post.


Luchadora contra la corrupción; adalid del control del gasto social gubernamental; cazadora conspicua, miembro de la Asociación Nacional del Rifle; ejemplar madre de cinco churumbeles, incluido un niño con síndrome de Down y un primogénito de camino a honrar a su país en Irak; jugadora de hockey hielo; apóstol anti abortista, incluso en los casos de violación; abogada de la abstinencia sexual prematrimonial; defensora de la enseñanza del creacionismo en la escuela pública y contraria a la de la educación sexual; crítica de las reservas naturales en Alaska y negacionista de la relación entre el cambio climático y la acción del hombre. Faltarían párrafos para glosar la insigne figura de Sarah Palin, la candidata a vicepresidenta elegida por John McCain en la carrera presidencial de Estados Unidos.


Un currículum modelado con el cincel de Praxíteles para encajar de forma sublime en el ideal del votante evangélico, núcleo duro de la base de electores del partido Republicano. ¡Y encima mujer! Para que aprendan los liberales. Súper Mami Sarah Palin encarna los valores genuinos de la familia tradicional estadounidense. Frente a las élites izquierdistas de Washington y Nueva York, ella es la verdadera América, orgullosa de su revólver, su puritanismo de salón, su moral impoluta y su destino-providencia como nación tocada por el dedo de Dios para llevar la luz y la democracia al mundo. La anti-Hillary, la máquina de parir y trabajadora incansable, que acepta como un regalo del Altísimo el bebé con síndrome de Down y a los tres días de tenerlo está en su puesto de trabajo como una machaca. Una superdotada que gobierna Alaska, cuida de cinco hijos, caza, dispara y ora, y cada día lleva a sus niñas a jugar al hockey. Así sí que pueden entrar las mujeres en el club de la político-testosterona. Tirando de Mecano y cambiando el sexo a al protagonista de la canción: Esta chica es una joya, nadie me la va a quitar. Hace todo lo de casa y le da tiempo a currar. Y ya no pueeedo másss.... y ya no puuuuuuedo más...


Pero la maravillosa y perfecta americana Sarah Palin, la santa santorum del helado territorio de Alaska, lleva su cartuchera del rifle de cazadora repleta de balas falsas. En el país donde crece fértil y robusta la hipocresía, resulta que la aspirante a vicepresidenta es mucho más humana de lo que pretende aparentar ser. Su pátina de "Oh, temerosa de Dios“ no ha servido de nada para evitar que su hija adolescente, al más puro estilo Jamie-Lynn Spears, se quedase embarazada recién cumplidos 17 años. ¿Qué hay de la abstinencia prematrimonial?, ¿de la oposición frontal a la educación sexual en los colegios? Para regatear estos posibles interrogantes, los republicanos ya han puesto en marcha su maquinaria para explicar que el bombo de la niña es una muestra más de que Sarah Palin es la América real. Porque, como dice en Pablo Pardo en el blog de El Mundo, 'Crónicas desde EEUU', "Estados Unidos tiene una tasa de embarazos adolescentes similar a la de Sudáfrica o Indonesia, y muy por encima de la de Europa Occidental". Por tanto, los Palin son una familia como cualquier otra. Además, ella representa a la América Wal-Mart, la cadena gigante de hipermercados donde compran semanalmente 130 millones de estadounidenses. De ellos, según la empresa demoscópica Zogby, el 62% apoya a McCain y sólo el 24% a Obama.

Inyección de euforia para las bases y mensaje de reforma

Este año, las elecciones en Estados Unidos no se van a decidir ni por Irak, ni por el color blanco o negro de los candidatos. El verde va a ser el tono de moda, y no precisamente en su versión medioambiental. El dólar, el estado del bolsillo del ciudadano, los precios de la gasolina, la inflación y el paro van a marcar mayoritariamente la tendencia del voto. Por eso, aparte de electrificar al votante evangélico republicano con las inmaculadas credenciales cristianas de la candidata, John McCain, con merecida fama de político singular y enfrentado muchas veces a su propio partido, ha optado por alimentar su cartel de anti-establishment con Sarah Palin, madre abnegada de 44 años y gobernadora en su primer año de mandato. En lenguaje político-tecnócrata gringo, una potencial game changer, una política diferente, en teoría capaz de alterar el curso de la campaña y romper la monótona igualdad de las encuestas en favor del candidato republicano.

Al igual que McCain, ella se define como una inconformista de la política y una campeona de la reforma. Su aureola está construida alrededor de su enfrentamiento con ciertas vacas sagradas y machistas del partido republicano en Alaska y el impuesto extra que estableció para las petroleras que operaban en el territorio, un dinero que repartió entre los ciudadanos del estado en cheques de más de mil dólares. Una propuesta populista e insolidaria, que recuerda a los lamentables 400 euros de regalo en la declaración de la renta del Gobierno Zapatero. Porque, si se quiere aliviar a las familias, que se haga progresivamente, en función de los ingresos de cada una, premiando fiscalmente el ahorro energético y gravando el despilfarro de combustible, no alimentando la cartera para seguir apretando la manguera de la gasolina.

De calquier forma, su supuesta cruzada contra la corrupción de los grupos de interés le ha otorgado índices de popularidad en Alaska cercanos al 80%. El hecho de que viva en el estado más alejado de Washington y no tenga experiencia en la capital, en vez de una rémora, es una ventaja para ella. El índice de aprobación del actual Congreso dominado por los demócratas es del 17%, aún más bajo que el 30% que arrastra el inefable George W. Bush. En la tierra de las oportunidades, todos los políticos se declaran anti Washington en campaña electoral, conscientes del hastío creciente de una sociedad con un sistema legislativo arrodillado ante el poder y el dinero de los lobbies. Y a Palin, es innegable que nadie le puede objetar que se postule como el arcángel libre de todo el pecado original de Washington.

Por último, la elección de la gobernadora, que se ha definido como "una hockey mom" –un guiño a las cientos de miles "soccer moms" del país-, pretende arañar en el beligerante electorado de Hillary Clinton, esos 18 millones de votos que agrupó durante las primarias y cuyo descontento hacia Obama ha puesto al partido Demócrata contra las cuerdas –hasta un 25% de los votantes de Hillary asegura que apostará por McCain en noviembre-. Pero, en este sentido, es bastante posible que a la cazadora le salga el tiro por la culata. Sus posturas fundamentalistas respecto al aborto es casi seguro que, al mismo tiempo que activarán a muchos de los votantes durmientes evangélicos, razón aplastante de la victoria de Bush en 2004, le alejarán de los dolidos votantes de la senadora de Nueva York.

Hasta aquí las razones obvias de la elección de la gobernadora Palin. Ahora toca desempolvar las enseñanzas de primero de carrera de la facultad y echar un vistazo a la solidez de los argumentos de la aspirante a vicepresidenta, acompañando el análisis con declaraciones públicas de la súper mami.

1.- Valores familiares: Dime de qué predicas y te diré de lo que careces


O bien podría valer, haz lo que te digo, no lo que hago. John McCain ya demostró la coherencia del mensaje de valores familiares de los republicanos al abandonar a su mujer por su actual millonaria, mientras su esposa de toda al vida luchaba por superar un cáncer. Ahora, la cruz de fuego que porta el mensaje de Palin en forma de estandarte inquisidor también se ha revolcado en el fango de la hipocresía. Hasta en los estados más recalcitrantemente fachas de Estados Unidos –Dakota del Sur, por ejemplo-, la ley respalda el aborto de la víctima en los casos de violación.



Sin embargo, en una entrevista junto a los otros dos candidatos a gobernador en el Anchorage Daily News (leer texto) en noviembre de 2006, Sarah Palin aseguró que “elegiría la vida”, es decir, el tener el niño, en el supuesto de que una de sus hijas fuese violada. Es más, está a favor de regular por ley la prohibición del aborto, y apoya el nombramiento de jueces ultra conservadores en el Tribunal Supremo para acabar con la doctrina de la sentencia Roe vs. Wade, que en 1973 estableció el derecho de la mujer a decidir, un veredicto auténtica bestia negra del movimiento evangelista. Increíblemente, en la declaración oficial tras filtrarse el embarazo premarital de su hija Bistol, de 17 años, Palin apoyaba la decisión de su juguetona teenager: "Estamos orgullosos de la decisión de Bristol de tener el bebé“. Pero, un momento, ¿ha sido decisión de la muchacha? Entonces, ¿está a favor la gobernadora del derecho a escoger de la mujer? No lo parece en sus declaraciones previas... (leer texto)


Como nota curiosa, cabe añadir la entrada en escena del supuesto padre de la criatura, “con el que Bristol se casará muy pronto”, según el comunicado citado anteriormente. Un matrimonio de penalti, a los que en Estados Unidos, fieles a su culto a las armas, llaman shotgun marriages -Matrimonios de escopeta-. Pues bien, el sensacionalista The New York Post (leer noticia) ha sacado a la luz la página de Facebook del Romeo de 18 años, Levi Johnston, futuro miembro de la Academia de las Letras. Autodefinido como "un jodido redneck –cuello rojo, autoapelativo de los conservadores sureños- al que le gusta el snowboard y montar motos sucias –guauuu... qué cool-, el chaval engarza siete "fucks“ en cuatro líneas de texto, además de asegurar que "no quiere tener hijos" (¿y ahora?). Johnston añade: "Me gusta jugar al hockey, ir de camping con los colegas, pescar, disparar unos jodidos tiros –vamos, lo típico- y simplemente, divertirme jodidamente, creo... ". La postilla final de "creo" sugiere que parece no estar muy seguro de ello...

Este émulo de Demóstenes concluye su perfil con la reflexión: "Hey, jódeme y te patearé el culo". Resuta casi imposible imaginarse cómo un prodigio de mesura y sentido común así pudo incurrir en sexo sin protección con la chavalina de los Palin.

2.- La educación "cristiana": ataque preventivo al raciocinio

Sarah Palin tiene una idea muy peculiar de lo que debe ser la educación y la sanida pública. Por supuesto, se declara en contra de la investigación con células madre (leer la noticia del Boston Herald).

Embarcada en su visión evangélico-neocon, Palin también apoya "enseñar el creacionismo –o sea, todo modelado por el currante de Dios, Darwing a la hoguera- junto con otras teorías de la evolución en las escuelas", como dejo claro en su periodico-confidente, el Anchorage Daily News, en octubre de 2006. (leer noticia)

"Enseñen ambas teorías“, reclamaba Palin. "Uno no tiene que tenerle miedo a la información. El debate sano es muy imprtante y valioso para nuestros colegios", abundaba. Claro que sí, Sarah, enseñemos las posturas de todos, por qué no también la de los historiadores que niegan la existencia del Holocausto, o la de los pesudo-científicos que hablan de la inferioridad genética de la mujer.

En su vanguardista discurso educativo, Palin incluye el apoyo a los programas escolares que apadrinan la abstinencia sexual, y se declara en contra de los que abogan por la educación sexual. "Nunca tendrán mi apoyo", sentenció en un cuestionario rellenado en 2006 durante su campaña para ser gobernadora de Alaska (leer).

Frente a la extraordinaria lucidez de la política de Alaska, se contraponen los tozudos datos de la Campaña nacional para prevenir el embarazo adolescente en EEUU, cuyos estudios reafirman que los cursos que sólo se concentran en la abstinencia no reducen la actividad sexual, el embarazo adolescente o la transmisión de enfermedades. Para muestra, los datos que aporta la citada asociación: cada día, 10.000 adolescentes de Estados Unidos contraen enfermedades de transmisión sexual, 2.400 se quedan embarazadas y 55 se contagian con el el virus del SIDA.

Por último, en un entrañable gesto hacia los homosexuales, Palin es una furibunda crítica de que las parejas del mismo sexo puedan acceder a beneficios del estado, y está a favor de una enmienda constitucional que lo prohíba a nivel nacional.

3.- La supuesta cruzada contra la corrupción: la amenaza del 'Troopergate’


John McCain respondió entre risas hace un par de semanas que no sabía cuántas casas tenía (la respuesta correcta es siete), mientras señalaba sin mover un ápice su rostro de palo que todo aquel por debajo de los 5 (¡!) millones de dólares anuales pertenecía a la clase media. Su impecable esposa, continuó con el desternillante chiste asegurando que el avion privado era su medio de transporte favorito. Con esta espléndida hoja de presentación de su jefe, no era de extrañar que la fama de reformista y azote de la corrupcion de Palin fuese también un cuento para no dormir republicano.




La gobernadora está siendo investigada por posible abuso de poder (leer noticia) al cesar al comisario de policía de Anchorage, la capital de Alaska. Se le acusa de echarle porque se negó a despedir al cuñado de Palin, Mike Wooten. Wooten estaba embarcado en un complicado proceso legal con la hermana de Palin por la custodia de los hijos de la pareja. Aunque un informe completo al respecto será emitido por un investigador independiente a finales del otoño, ya hay pruebas comprometedoras para la gobernadora, que ha contratado a un abogado para su defensa. Según The Washington Post (leer noticia), han salido a la luz correos electrónicos y llamadas telefónicas grabadas en las que Palin, al menos, presiona al comisionado de orden público del estado para que cese al cuñado policía estatal, un state trooper, en ingles, de ahí el ya bautizado como caso Troopergate.

El supuesto nepotismo de Palin ha hecho a la prensa estadounidense tirar de hemeroteca, y encontrarse con otro inquietante agujero negro en la carrera política de la aspirante a vicepresidenta. Fue en 1996, cuando era alcaldesa de la pequeña ciudad de Wasilla, de menos de 5.000 habitantes. Palin estuvo cerca de ser revocada cuando despidió al Jefe de Policía y al Director de la Biblioteca por no apoyarla en su campaña hacia la alcaldía. “No estaba apoyando mis esfuerzos para gobernar”, fue la no justificación de la política de Alaska. (leer información)



4.- Independiente de los grupos de presión: no de los del petróleo...


En un estado como el de Alaska, que ha visto el procesamiento de nueve altos cargos públicos en los últimos dos años por vínculos con Veco Corp., compañia de servicios petroleros, la reputación intachable de la número dos de McCain también se está manchando de chapapote. Hasta 2005, perteneció al Grupo 527 llamado 'Ted Stevens, excelencia en el servicio público', donde se empezó a dar a conocer en los círculos políticos de Alaska. (leer información) Stevens es un infame senador, conocido por su 'Puente a Ninguna Parte', una infraestructura enorme, de 500 millones de dólares, que conectaba un pueblo diminuto con una isla aún más diminuta en Alaska, que fue tirado abajo en el último momento por el Congreso de EEUU en 2005.


Retomando los grupos 527, se trata de asociaciones opacas, que pueden recaudar dinero ilimitado a través de donaciones del mundo corporativo. Una burda tapadera para saltarse las restricciones de financiación a los partidos políticos y durante las campañas electorales marcadas por la ley. Tan evidente es el engaño que John McCain señalaba rotundo en octubre en Fox News (leer entrevista) que acabaría con esta figura alegal: "Los 527 necesitan ser eliminados". "Este llamado dinero suave es corrupción. Si alguien piensa que necesitamos más dinero de los grupos de presión en Washington me gustaría encontrarme con él“, retaba el senador de Arizona.


Pues bien, MCain ha encontrado a ese alguien en su mismísima compañera de ticket, presidenta de ese grupo 527 que, para más inri, recaudaba dinero para el senador Ted Stevens. El patriarca de Alaska ha sido procesado por siete delitos graves y por ser incapaz de explicar cuantiosos regalos recibidos de la compañía de servicios petroleros Veco Corp, la misma que aportó el 10% del dinero para la campaña a asistenta del gobernador de Palin en 2002. Algo huele a podrido en Alaska, Dick Cheney y su romance a fuego lento con Halliburton debe de estar orgulloso de su pupila.


5.- La seguridad se juega en Iraq: ¿una misión divina o una guerra por el petróleo?


Otro campo de minas para Sarah Palin es su bizarra posición acerca de la guerra de Irak. En sus declaraciones al respecto más recientes, la sorprendente gobernadora regaló un impagable discurso en su parroquia de Pentecostés en Wasilla, ante una promoción de graduados universitarios. Una iglesia, por cierto, cuyo pastor principal, Ed Kalnins, también guía espiritual de Palin, ha llegado a pedir en sus homlilías "el destierro al infierno para los críticos de Bush" y ha cuestionado que los votantes de John Kerry en 2004 "puedan llegar al cielo". Si a Obama la derecha mediática le quemó en la plaza pública por las abrasivas homilías de su ya ex pastor Jeremy Wright, ¿qué dirán ahora del pastor vengador de Alaska?

Pues en la misma línea cavernícola-fundamentalista se encaja el último y atroz discurso de la gobernadora.
¡Cómo es que no nos habíamos dado cuenta antes!... La invasión ilegal de Iraq, al parecer, fue debido a la voluntad del Todopoderoso (leer artículo). "Oremos por nuestra tropas, que se esfuerzan por hacer lo correcto. Oremos también por nuestros líderes nacionales, que envían a los soldados para cumplir una misión que proviene de Dios. Tenemos que estar seguros de que oramos por ese plan, y que ese plan es el de Dios", clamó al cielo Palin. Minutos antes, la gobernadora había pedido también los rezos de los congregados para empujar la construcción de un nuevos gaseoducto de unos 3.000 millones de euros, que se edificará en Alaska: "Creo que Dios ha tenido que ver y está teniendo que ver en juntar a la gente y a las compañías para construir el gaseoducto. Así que oremos por ello". La verdad es que el Señor tiene que estar ocupadísimo con Sarah Palin. Sería para carcajearse si el personaje no diese miedo.


Y respecto a las razones de la guerra, en una entrevista con Business Week (leer texto), las dejaba bien claras: "Somos una nación en guerra y, en muchos sentidos., las razones de esta guerra tienen que ver con las fuentes de energía". El petróleo, para los no inciados.



6.- Soy de Alaska, defiendo el medio ambiente: ¡a cubierto, osos polares!

Palin cree que se exagera sobreprotegiendo las reservas naturales de Alaka, es una ferviente defensora de aumentar la perforación de petróleo en el estado y cree que eso del cambio climático es una conspiración de grupos anarquistas como Greenpeace o el panel mundial de científicos de la ONU. Una postura analfabeta en contra del 61% de sus compatriotas estadounidenses (ver encuesta), incluido (sólo recientemente) el presidente Bush, que no pone en duda que la acción del hombre acelera el cambio climático.

Así que, el ideario ecologista de Palin podría resumirse en estos tres manguerazos con olor a queroseno:

A) Perforar es la respuesta

Palin ha apoyado sin fisuras perforar para buscar petróleo y gas natural en Alaska, incluido en el Refugio Nacional de Vida Salvaje del Ártico: "Tengo que estar en desacuerdo con cualquier candidato que diga que no podemos seguir perforando o que el hecho de tener más suministro no acabará afectando a los precios. Por supuesto que afectará a los precios", señaló en una entrevista con el diario Investor's Business Daily.

B) Los osos polares no necesitan protección

Se ha opuesto a que estos animales, que trabajan a jornada partida para Coca Cola, estén en la lista de seres vivos amenazados por el hombre, recogidos en la Ley de Especies en Peligro aprobada en el congreso de EEUU. Ni corta ni perezosa, la gobernadora pleiteó con el Gobierno nacional para que revocase su decisión de incluir a los osos en esta ley.

C) El calentamiento global no es nuestro problema

"Un medio ambiente cambiante afectará a Alaska más que a cualquier otro estado, debido a nuestra situación. Sin embargo, no soy de aquellos que atribuyen el cambio climático a la acción del hombre", puntualizó visionaria en la revista Newsmax, en una edición que verá la luz ahora en septiembre.

7.- Obama no tiene experiencia en seguridad nacional: Y Palin... ¿con quién ha empatado?


Los republicanos han hecho de la supuesta falta de preparación de Barack Obama para asumir el puesto de presidente y, por ende, de Comandante en Jefe, su principal caballo de batalla durante la campaña electoral. Curiosamente, debe de ser sólo bajo los ojos de la América republicana que un negro, graduado en abogacía por Harvard, con doce años de experiencia en política mayor, primero senador estatal en un estado grande como Illinois, y luego cuatro años en el Comité del Senado de Relaciones Internacionales, está incapacitado para ser presidente. Eso sí, una blanca con 19 meses en la política nacional, graduada en periodismo, cuya experiencia ejecutiva se limita a un mandato al frente de la alcaldía de Wasilla, de 4.600 habitantes, y un año de gobernadora del Estado menos poblado del país, sí que tiene un bagaje fuera de toda duda para hacerse con el bastón de mando y liderar la guerra contra el terrorismo desde el primer día.

A su absoluta inexperiencia internacional –hasta finales de 2007, cuando visitó a las tropas en Irak, nunca había viajado al extranjero-, se le suma su mayúsculo desconocimiento de la propia historia estadounidense. El Juramento de Lealtad (Pledge of Allegiance) es un juramento a Estados Unidos y su bandera que se suele recitar, al unísono, en acontecimientos públicos y especialmente en las aulas de los colegios públicos. Hace poco más de un par de años, cuando arreció la polémica en el país acerca de si se debía o no mantener la expresión "Under God" (bajo Dios) del Juramento, para separar religión de Estado, Palin contestó muy segura de sí misma:

"Nunca en la vida. Si esa expresión fue lo suficientemente buena para nuestros padres fundadores de la Constitución, es lo suficientemente buena también para mí, y lucharé en defensa de que se mantenga el actual Juramento de Lealtad".


Lamentablemente para Palin, la historia se empeña en demostrar lo contrario. La expresión “Under God” no fue añadida al Juramento de Lealtad original, que data de 1892, hasta 1954, en pleno apogeo del siniestro maccarthismo. Jefferson, Madison, Hamilton y compañía no tuvieron nada que ver en ello.

Una vez expuestos todos los hechos en forma de sábana santa, queda la conclusión. Este Bobolongo puede denunciar, con pausa y una sonrisa en la boca, la insoportable levedad de Sarah Palin para ser candidata a la vicepresidencia del gobierno del mundo. Y como, decía con sarna un comentario del usuario playsindirt en Think Progress, Sarah Palin parece estar a tan sólo unos años de participar en Bailando con las estrellas, popular reality-infumable de la televisión gringa.

sábado, 7 de junio de 2008

Los nazis de guante blanco




La publicación de dos nuevos libros que exploran el nazismo a través de su íntima relación con las élites aristocráticas y burguesas alemanas nos permite volver a una de las constantes de este ágora: la adicción por la Segunda Guerra Mundial y la verdadera responsabilidad de unos y otros en este periodo atroz. Paralelo a este doble lanzamiento, la petición pública del alcalde de Berlín para retirar la estatua de cera de Hitler del futuro museo Madame Tusseud ha reabierto el debate en los medios de comunicación germanos respecto al pasado nazi y la utilización de sus símbolos. Dada la encendida polémica por la efigie de cera, y repasando los argumentos que presentan ambos libros, parece que la transición en Alemnaia está menos cerrada de lo que parece.

El pecado de los dioses (Taurus), del historiador Fabrice D’Almeida, se centra en la fascinación nacional socialista por la “la belleza fría” –fabulosa definición- , el gusto delirante por una puesta en escena hiperbólica y la enfermiza obsesión burocrática. Esta conservación de los datos era tan compulsiva en el recuento del exterminio judío como en las nimiedades más asombrosas. Tal es así que el régimen codificaba, clasificaba y guardaba los dibujos que los niños rubios del Reich le enviaban a Hitler por su cumpleaños, o las cartas de 6.000 mujeres que aseguraban se iban a suicidad por amor al Führer. Un monstruo de papeles kafkiano hasta el punto que llevó a la creación de la Adjudantur, una cancillería personal dedicada en exclusiva a los asuntos personales de Hitler.


En un estupendo artículo publicado en El País el pasado lunes, del también estupendo periodista Gregorio Belinchón, D’Almeida define el concubinato del nazismo con las élites alemanas como “una relación parasitaria”, en la que Hitler sacaba dinero y más dinero y el rancio abolengo de la sociedad germana alimentaba su enorme ego con su protagonismo en unos fastos cada vez más desquiciados: la nueva Cancillería del Reich de los mil años se proyectó para que midiese 700 metros. Se trataba de formar parte de una comunidad, de una élite elegida. El artículo cita como ejemplo la celebración del cumpleaños del número dos del régimen, Hermann Göring, el amo y señor de la poderosa Luftwaffe.

El 11 de enero de 1936, Hermann Göring, mano derecha de Adolf Hitler, comandante de la Luftwaffe, ministro presidente de Prusia, el hombre que conectó al Führer con la nobleza y la alta sociedad alemanas, celebró su 43º cumpleaños. Invitó a 200.000 personas a su fiesta y ofreció una cena de gala en la Ópera de Berlín. Mandó tapizar de satén color crema las paredes y las escaleras, y colocar una fuente artificial en cada uno de los cuatro ángulos de la sala. La Orquesta Nacional interpretó un repertorio de valses y música clásica. Las entradas se vendieron a 50 marcos, 10 veces más caras de lo habitual: la recaudación iría a los pobres. Sólo faltó Hitler, que excusó su ausencia alegando una enfermedad.

D’Almeida califica a Göring como “un tipo fascinante, defensor de, para mí, la clave del nazismo, la raza, un concepto muy de los nobles: mejor cuanto más puro sea tu linaje”. Conociendo la historia y atendiendo a esta descripción, no es difícil comprender entonces cómo Göring se entregó a los aliados al final de la guerra, dando una rueda de prensa en plan súper estrella a los periodistas extranjeros, convencido de que le iban a tratar como a un caballero y héroe militar. Al igual que la mayoría de los dirigentes de su calaña, el crimen cotidiano y el poder omnímodo le habían hecho vivir en una burbuja.

Por otra parte, al imaginar aquella desmesurada pompa del cumpleaños de Göring, con los oficiales uniformados bailando valses bajo espectaculares lámparas de araña, a uno le viene a la cabeza la genial obra de Luchino Visconti, La caída de los dioses, de curioso parecido al título del libro de D’Almedia, por cierto. Las estremecedoras escenas de la película con la familia de punta en blanco, en un baile de salón impregnado de decadencia, absolutamente enajenados de la realidad mientras el nazismo se derrumba afuera, bien podrían haber ocurrido en la realidad, en alguna de esas fiestas de estética hierática y derroche sin sentido.

La familia de la obra maestra de Visconti está inspirada en los Krupp, los grandes magnates del acero en la Alemania de entre guerras y en la época de la subida al poder nazi, fusionados hoy día en la poderosa corporación Thysen-Krupp, con unos ingresos tan impresionantes como los cadáveres que hay en su pasado. Pues bien, el segundo libro detrás de este post es El grupo Flick en el Tercer Reich, de Johannes Bähr, Axel Drecoll, Bernhard Gotto, Kim C. and Priemel y Harald Wixforth, recién editado en Alemania. El mérito de la obra es su trabajo de investigación exhaustivo, que ha llevado a los autores a investigar en los archivos nacionales de 39 países diferentes para desnudar a una familia coetánea a los Krupp, los Flick, santo y seña de la economía germana durante todo el siglo XX .

El patriarca de la familia, Friedrich Flick (en la foto de arriba) fue condenado a siete años de prisión en los juicios de Nuremberg por su implicación en el régimen nazi, especialmente por su participación en la llamada "Aryanization": el empleo de miles de seres humanos judíos como mano de obra esclavizada en las empresas alemanas. Los Flick, que hicieron su fortuna en el sector del carbón y el acero, se convirtieron en los hombres de negocio más exitosos del nazismo mirando hacia otro lado, adoptando una extrema frialdad y obviando cualquier dimensión ética. Llegaron a contar con 100.000 esclavos judíos para producir su riqueza. “No dudaron en ningún momento en subirse al carro con la llegada al poder de Hitler”, dice el libro, “la única prioridad eran los objetivos empresariales y la expansión de la compañía”. “La gente en las plantas ejecutivas sabía perfectamente quiénes trabajaban y cómo eran las condiciones de trabajo de sus empleados forzados”.


La connivencia de los aristócratas, encantados del misticismo y de la glorificación de la raza en las puestas en escena públicas del nazismo, y el abrazo al régimen de los avariciosos industriales, deseosos de bañarse en marcos aunque estuviesen manchados de sangre, vuelve a dibujar una verdad tenebroso de ese periodo: el apoyo masivo de todos los estamentos de la sociedad alemana al viaje al infierno de los nacionalsocialistas. Una ayuda inestimable, incluso de aquellos que dentro de muy poco el cine pintará como héroes, como el coronel Von Stauffenberg, autor del fallido atentado contra el Führer el 20 de julio de 1944. Lo de aquellos militares de alta graduación que montaron la operación Valkiria, y las razones de otros que lucharon por deshacerse de Hitler en los estertores de la guerra fue, como dice Fabrice D’Almeida, “pura supervivencia entre depredadores". "En realidad, sólo pensaban que Hitler los llevaba a la derrota y que tenían que eliminarle", añade el historiador. Porque cuando el lobo líder ya no porporciona comida, lo mejor es matarlo. No porque sea malo, sino porque ya no es eficiente.

miércoles, 16 de abril de 2008

¡¡Viva la República!!


Os Bobolongos se une a las miles de personas que corean hoy... ¡Viva la República! El 14 de abril de 1931 España se declaró republicana, apenas cinco años de democracia que luego rompería en pedazos el impresentable Paco el chocolatero (el dictador Franco).
Pasan las décadas y se olvidan los símbolos, pero desde esta humilde bitácora, la esperanza de la caída de los Borbones y la llegada de la Tercera República aún no se ha perdido.
¡¡¡Hasta la victoria siempre!!!!


Ilustración: Ana Juan

martes, 15 de abril de 2008

'Hotel Terminus': la ruta de las ratas



En la memoria colectiva de la Humanidad hay mucho rastro de sangre y atrocidades, pero quizá ningún otro acontecimiento como la Segunda Guerra Mundial ha resumido de forma más cruel hasta qué punto de barbarie el ser humano es capaz de llegar. Como está contando con sabiduría la otra mitad Os Bobolonga en su brillante serie El siglo XX europeo: historia de la hipocresía, muchos de los lodos actuales vienen de aquellos barros: la conculcación del derecho internacional, la ocupación palestina, el poder –blando y duro-de Estados Unidos, la nula capacidad europea de acción común...

Especialmente abrasiva es al cuestión del Holocausto judío. Cómo pudo llegar a suceder, cuántos ciudadanos -no sólo de Alemania- lo sabían, qué países fueron cómplices, hasta dónde llegaba –y llega- el antisemitismo en aquella Europa o hasta qué punto se han depurado responsabilidades son sólo agunas de las preguntas que acechan la ambivalente conciencia del Viejo Continente. Para su respuesta es aconsejable añadir a la lectura de la historia escrita por los vencedores la alimentación a través de otras fuentes, textos y crónicas. Visiones perpendiculares y con muchas más aristas que la línea oficial, como el impresionante documental que está en el origen de este post: Hotel Terminus.


El paso del tiempo, el derrumbamiento de la Unión Soviética, el advenimiento de la sociedad feliz consumista y la memoria Memento de gran parte de la opinión pública va arrinconando aquellos hechos de La Gran Guerra a un cuarto oscuro, pero, de vez en cuando, suceden casualidades del destino que le sacan a uno de la atonía y le hacen recordar las palabras del hombre de las mil citas, Winston Churchill: Aquellos pueblos que no conocen su historia, están condenados a repetirla. La película Hotel Terminus, Leben und Zeit von Klaus Barbie (Marcel Ophüls, 1988) ha sido, en ese sentido, un chasquido brutalmente revelador para mí.


Cocinado por mi amada Claudia, habíamos preparado un delicioso menú gourmet fílmico para la tarde del domingo. Aún con la visita fresca en la memoria a König Platz, Carolinen Platz y Maximilian Strasse –área vertebral donde se concentraron los lugares de culto del nazismo en Múnich-, nos dispusimos a visionar la citada Hotel Terminus, considerada en diversas guías cinematográficas el mejor documental del siglo XX -con la aprehensión que estos latiguillos me suelen provocar- y Los falsificadores. Ésta última es un filme austríaco ganador del Oscar 2008 a la mejor película de habla no inglesa, que narra la odisea de un talentoso grupo de judíos que, para sobrevivir en un campo de concentración, falsifican libras y dólares para los alemanes. Una obra de buen ritmo y factura
, pero a años luz de la increíble dimensión de su compañera de sesión doble.

Hotel Terminus se proyecta sobre la macabra figura de Klaus Barbie, carnicero de la Gestapo en el área de Lyon y responsable de torturas, asesinatos y deportaciones de hombres y niños judíos a los campos de exterminio. Según Wikipedia, se le acredita a él o a sus colaboradores el envío a campos de concentración de 7.500 personas, 4.432 asesinatos y el arresto y tortura de 14.311 combatientes de la Resistencia francesa. Pues bien, la película se asoma como premisa a este criminal atroz, a través de cientos de entrevistas por medio mundo, pero su profundidad produce un eco infinito de mensajes sobre el papel jugado por las potencias ganadoras de la guerra, la conciencia de la ciudadanía francesa, el papel y verdadero valor de la mediática Resistencia y la podredumbe miserable de la real politik mundial.

Klaus Barbi, de oficial de la Gestapo
y en el juicio posterior


El filme avanza como un lúcido cometa, descubriendo nidos de serpiente y ramificándose en inesperadas reve
laciones que llaman a la puerta de la conciencia. Por la cámara de Ophüls pasan víctimas y verdugos, ciudadanos de a pie, fiscales, cazadores de nazis, nostálgicos hitlerianos y, sobre todo, gentes que decidieron mirar a otro lado. "Ya sé, usted me va a decir que... Mire, yo no sabía nada. Además, esas cosas pasaron hace más de cuarenta años, no se puede remover el pasado así" es la letanía que se repite, de inquietante parecido a la que braman los antirevisionistas del franquismo. La justicia, que no la venganza, enterrada en aras de la tranquilidad de conciencia.

Concentración nazi en Nuremberg en 1934

A través del sobrecogedor sendero por el que nos guían las pesquisas de Ophls, el espectador aprende, entre otras enseñanzas, que los crímenes a los judíos siempre tienen una pena menor, que Estados Unidos protegió a la bestia Barbie, que la llamada ruta de las ratas que mandaba nazis a Suramérica contaba con la inestimable ayuda de miembros de la curia Vaticana o que los nazis jugaron un papel importante entre bastidores en los golpes militares en el continente americano en la década de los sesenta, setenta y ochenta.

Hotel Terminus –cuyo título recoge el nombre del hotel donde Barbie y sus carniceros torturaban a la gente- nos descubre como el asesino fue fichado por los servicios secretos estadounidenses nada más terminar la guerra para reforzar su equipo de contraespionaje, cuando ya se fijaba el objetivo en el nuevo gran enemigo, la Unión Soviética, en el amanecer de La guerra fría. Las virtudes de Barbie interrogando y sus contactos en el Este fueron los argumentos para su fichaje. Al igual que para el programa espacial de la NASA reciclaran a Wernher von Braun –creador de las destructivas bombas V-2 en los estertores de la guerra, construidas con las sangre de miles de esclavos muertos-, los estadounidenses usaron con profusión a Barbie para la guerra en las cloacas del estado. Una utilización de criminales confesos que también les iguala a los soviéticos en ese periodo.


Hotel Terminus
pone el dedo en la llaga del fin justifica los medios que abrazó el Go
bierno Eisenhower y la Alemania de la postguerra, decidiendo hacer tabla rasa con los criminales nazis bajo el paraguas rotulado: "Todos recibíamos órdenes" (en la RFA no se juzó a nadie por crímenes nazis). Mientras, en Francia, la estrategia fue la hipérbole del elogio a la Resistencia, el entierro de los delitos de lesa humanidad del régimen colaboracionista de Vichy y juntar todas las atrocidades bajo la denominación más comprensible de crímenes de guerra.

Concentración de apoyo al régimen de Vichy (1944)

El filme contiene momentos de meteoritíco impacto por su espontaneidad. Como, por ejemplo, cuando el director acompaña a una de las pocas niñas judías –ahora mujer- superviviente de las razzias nazis. La mujer visita la casa donde residía con su familia de pequeña, en el pueblo de Izieu, lugar del que Barbie arrancó a 44 críos para enviarlos a las cámaras de gas. Allí, junto al portal de su antiguo hogar, la mujer judía entabla conversación con una anciana asomada a un balcón. La vecina se deshace en frases cariñosas hacia la antigua inquilina, y añade profundas lamentaciones por la muerte de su familia en la guerra. "Me acuerdo perfectamente que usted no hizo nada cuando vinieron a por nosotros. Se dio la vuelta y se encerró en su casa“, le contesta la mujer judía. La palidez de la anciana y la vergüenza interior casi se pueden palpar desde el otro lado de la pantalla.

Otro momento tremendo son las patéticas palabras del propio Klaus Barbie, retenido por fin en Bolivia en un furgón, camino del avión que le llevaría a Francia para su juicio. Una captura después de más de dos décadas viviendo con todas las prevendas en suelo boliviano y haciendo las veces de muñidor de golpes de estado e, incluso, de mano entre las sombras que ayudó a dar caza y muerte al Ché Guevara en 1967, como relataba el prestigioso diario The Guardian en 2007.

Pasaporte boliviano de Barbie


Pero si la fuerza reveladora de la película jamás pierde fuelle, la vuelta de tuerca final quizá sea aún más apabullante y, al mismo tiempo, desoladora. El juicio a Barbie, que comenzó en 1987 en Lyon, se convierte a través de la incisiva cámara de Ophüls en un patético teatro de impostura y enjuague político. Con las preguntas del director alemán descubrimos que Jacques Vergès, el prestigioso abogado de Barbie, estaba financiado por un oligarca suizo filonazi cuya filantropía también regaba las operaciones terroristas de diversas facciones palestinas. Es así como extrema derecha y extrema izquierda se tocan, se abrazan y se meten la lengua hasta el fondo, mostrando el delirio al que conduce todo fanatismo.


Una sucia verdad que se intuye entre las bocanadas al Havano que da el abogado Vergès, un siniestro personaje que desprende tanta inteligencia como inquietud, y que pareciera salido de la mente laberíntica del incomparable Orson Welles. Vergès, abogado de luchadores del Frente de Liberación Argelino, que sufrieron las torturas de la policía secreta francesa durante la colonización, explica entre silencios su paso al lado oscuro y argumenta la defensa de Barbie en el sacrosanto derecho a la preescripción de los crímenes. Además, aduce, las acciones del carnicero de Lyon no fueron más terribles que las de cualquier colonialista en cualquier parte del mundo, incluyendo a los franceses, quienes nunca fueron perseguidos. Y es así como árabes, asiáticos y negros, víctimas históricas de numerosas matanzas, suben al estrado para convertirse en los mejores apóstoles de la defensa de Barbie. Una esquizofrénica paradoja que resume el periodista Alain Finkielkraut a la salida del juicio: "Si en 1945, justo al acabar la guerra, le dicen a alguien que, en treinta años, las razas sub-humanas [en concepción Hitleriana] serían los defensores de un asesino y torturador nazi nadie lo hubiera creído".
Jacques Vergès, abogado de Barbie


Pero si apesta el conglomerado que se aglutina para defender a Barbie, insoportable es el hedor que deja la conclusión final del documental. Ophüls, una vez más, vuelve a mostrar en primer plano el rostro sudoroso de una persona que miente, esta vez nada menos que el Fiscal principal, Pierre Truche, encargado de llevar el peso de la acusacion contra Barbie en el juicio. El director germano le pregunta el por qué de no llamar a declarar a testigos que desvelaban la connivencia de colaboracionistas franceses en la delación de los niños judíos. El fiscal aduce la falta de credibilidad de estos testimonios. Pero, en paralelo, la cámara vuela a uno de esos campesinos que fue testigo de la deportación. Y uno desde el primer momento sabe quién miente de los dos, quién no suda al hablar, quién habla con la tranquilidad de la conciencia limpia y de no tratar de ganar nada en el empeño. El ya anciano campesino, en su modestísima cocina, desvela cómo un paisano francés del pueblo delató en 1945 a los niños, y la posterior captura de los críos por parte de Barbie, inlcuidos culetazos en la cabeza y golpes en la barriga a los infantes. Y el amciano lo relata con la microscópica memoria de esos viejos que recuerdan la caída de una hoja hace 50 años y se olvidan de las cosas que pasan hace dos días.

Marcel Ophüls


Y es que la decisión de la Fiscalía francesa de hacer un totum revolutum con los asesinatos de miembros de la Resistencia francesa y el genocidio de los judíos mitigaba las responsabilidades históricas de la República de la Liberté, égalité, fraternité. En realidad, Barbie es condenado por matar juntos al más carismático líder de la Resistencia jamás atrapado -Jean Boulin- y a unos niños judíos. Así todos se consideran víctimas. Pero la realidad es mucho menos sencilla. Boulin, como demuestran los testimonios recogidos por Ophüls, fue cazado por una traición, fruto de las intrigas de una Resistencia carcomida por las lucha intestinas entre monárquicos, socialistas y comunistas, y cuyo peaje en vidas fue absolutamente incomparable con la tragedia del pueblo judío. Pero al meter a todos en un saco, Francia evitaba de alguna forma mirar al desnudo su conciencia, hacer un examen real de su mayoritaria ayuda a los ocupantes nazis y ocultar las firmas de sus dirigentes en muchos documentos de deportación de decenas de miles de judíos a los campos de la muerte.
Ciudadanos alemanes, obligados a ver
cadáveres de judíos tras la guerra


Una revisión del pasado que, afortunadamente, ha ido llegando en Francia lenta pero inexorablemente en los últimos veinte años. Tan necesaria como la eterna memoria del genocidio judío y la rebelión inmediata contra los más pequeños brotes de xenofobia para evitar más Ruandas o Yugoslavias, o por lo menos impedir que sucedan con nuestra omisión de conciencia.

Gracias, señor Öphuls, por su servicio a la ciudadanía.

Para una excelente recopilación de lo que fue el juicio a Klaus Barbie y las implicaciones del caso s epuede visitar (artículos sólo en inglés): http://members.aol.com/voyl/barbie/barbie.htm

miércoles, 12 de marzo de 2008

El siglo XX europeo: historia de la hipocresía (Cap. 3)


Capítulo 3 - Estalla la I Guerra Mundial
En los Balcanes confluían todos los odios, las rivalidades y las insatisfacciones que se habían ido acumulando durante las últimas décadas. Era por lo tanto previsible que una crisis en la región pudiera provocar el estallido de una guerra generalizada. El acontecimiento fatal tuvo lugar en Sarajevo, el 28 de junio de 1914. Francisco Femando, heredero del trono de Austria-Hungría, y su esposa fueron asesinados por un estudiante nacionalista serbio. Austria-Hungría quiso aprovechar el atentado para aniquilar a Serbia y le declaró la guerra el 28 de julio de 1914.
Durante el mes de agosto, Alemania y los austro-hungaros declaran la guerra a Rusia y Francia, e invaden Bélgica por no permitirles el paso de los ejercitos germanos por su territorio. Tras este hecho, Inglaterra entra en guerra, movilizando toda su flota. Italia, al principio neutral, recibe la promesa de una compensación territorial si se une a los aliados (pacto secreto de Londres con la entente). Otros países como Japón, Rumanía, EEUU y Grecia también se unen a los aliados. Los imperios centrales son apoyados por Turquía y Bulgaria.

Los aliados están más cohesionados y organizan varias conferencias de cooperación militar: son mas realistas. Los imperios centrales se muestran más arrogantes y mantienen un belicismo exasperado e irrealista. Se abren dos frentes de guerra importantes (occidental y oriental) y varios secundarios. En el occidental, los alemanes piensan que con una guerra defensiva conseguirán derrotar a Francia. Los aliados creen lo contrario y comienzan maniobras de movimiento. Tras varias ofensivas por parte de ambos bandos, comienza la guerra de posiciones, con campos atrincherados.

No creo que en este espacio resulte útil entrar en los detalles de la contienda, basta con decir que tras el equilibrio militar establecido a finales de 1916, las esperanzas de una resolución rápida desaparecen provocando el cansancio y el descontento de los contendientes. Los parlamentos critican la forma de dirigir las operaciones y provocan crisis en los gobiernos.
Continuará...

El siglo XX europeo: historia de la hipocresía (Cap. 2)


Capítulo 2 - La llegada del imperialismo y el polvorín de los Balcanes

Paralela a la evolución económica proteccionista y al auge de la política colonial, como se mencionó en el capítulo 1, en Europa se produce el nacimiento de corrientes ideológicas que hablan de la supremacía de ciertos estados, y de su derecho a demostrarlo por la fuerza. Es entonces cuando aparece esa política basada en la guerra y el rearme, que tantas alegrías nos da año tras año, siglo a siglo. Surge un racismo brutal que se intenta demostrar con argumentos que hoy resultan pueriles, pero que en ese momento eran útiles. A todo esto se le llama imperialismo.
Lenin dijo que el imperialismo es la fase superior del capitalismo, y que la expansión internacional del capital monopolista permitía un dominio político y económico, que no precisaba de un control territorial directo. Su idea era totalmente acertada y el paso de los años lo ha confirmado.
Al amparo de estos argumentos, más de un estado se cree en la obligación de cumplir una función dirigente o hegemónica respecto a otras razas o pueblos… y ya la tenemos montada. Las causas de la primera Guerra Mundial serían variadas:
- La ya citada rivalidad entre los estados por sus ambiciones imperialistas.
- La carrera armamentística que rearma a toda la Europa industrializada, aumentando sus presupuestos militares.
- Las alianzas existentes pierden su carácter defensivo.
- La complicada situación política y social de los Balcanes y la actitud de los diferentes estados con respecto a ellos.
- La rivalidad económica entre los estados que están obligados a conquistar otros mercados por el excedente de productos.
Veamos, muy por encima, la situación de Europa antes de que comenzara el conflicto:

Alemania. Económicamente, se convierte en la primera nación industrial del continente entrando en competencia directa con Inglaterra. La clase dirigente está segura de que sólo con una potente política imperialista podrá sostener la economía germana, lo que genera la creación de la Asociación Pangermánica. La política de alianzas alemana había sido muy fructífera en décadas pasadas, consiguiendo aislar a Francia. La situación cambió cuando Rusia dejo de ser aliado alemán (conformando la liga de los tres emperadores junto a Austria-Hungría) para serlo de Francia.

Posterior mente se formó la Triple Alianza, que en realidad fue sólo una alianza entre Alemania y Austria-Hungría, pues Italia, el tercer integrante, no tardó en apartarse. Frente a esta alianza se encontraba la triple entente o entente cordial formada por Inglaterra, Francia y Rusia. La entente consigue durante los primeros años del siglo ir aislando paulatinamente a Alemania, que se rearma con celeridad. “Política mundial como misión, potencia mundial como meta, poder naval como instrumento”, lema del Káiser Guillermo II. A Alemania le parece inevitable la guerra.
Los Balcanes. Durante los 10 primeros años de siglo, las crisis se suceden, aumentando la tensión entre los dos bloques. La crisis de los Balcanes, tan de actualidad con la unilateral declaración de independencia de Kosovo. Y es que cuando Serbia se apoderó de la región de Kosovo, después de la Segunda Guerra Balcánica en 1913, comenzaron las dificultades con la población albanesa que se diferenciaba de sus "amos" por el idioma y por la religión. En la era del nacionalismo ellos ya no se dejaban dominar como antes por sus señores feudales. En otra provincia adquirida en la misma oportunidad, Macedonia, los habitantes tampoco aceptaban a los serbios. Todavía en el siglo XXI es el polvorín de Europa, nadie ha sabido establecer una balanza para la zona.

La mayor parte del territorio de los Balcanes estaba dominado por los imperios Otomano y austro-húngaro. A principios del siglo XX, los Balcanes constituían una de las zonas más explosivas de Europa. En ella chocaban distintos intereses con marcadas diferencias de religión, cultura, tradición y el problema de las minorías nacionales. Los serbios querían construir un Estado yugoslavo que reuniera a todos los eslavos de la región. Para ello, debían apropiarse de territorios que estaban en poder de los imperios austro-húngaro y Otomano. El imperio ruso, alejado del Extremo Oriente tras su derrota ante los japoneses en 1901, estaba interesado en extender sus dominios hasta el Mediterráneo. Para lograrlo, prometió su ayuda a los serbios.

Continuará...

El siglo XX europeo: historia de la hipocresía (Cap. 1)

Días atrás, al plantearnos la creación de este blog, las ideas sobre el contenido del mismo eran muy heterogéneas, pero casi todas tenían en común un espíritu crítico ante la sociedad que nos rodea. Desde mi punto de vista, los “occidentales”, al hablar mientras tomamos unas cañas, acabamos criticando a ese paradigma del capitalismo que son los USA, olvidándonos de que Europa, en muchos casos, es igual o más injusta con sus semejantes que el animal norteamericano.

Mi intención es sintetizar en sucesivas entregas cómo veo a esta cuna de la civilización y cuál ha sido su evolución a lo largo del siglo pasado y principios de este. Lógicamente, será mi visión y no pretendo ni convencer ni adoctrinar, es simplemente la opinión de un europeo más, o mejor, de un ciudadano del mundo más (sé que es una expresión muy manida pero, que queréis que os diga, me siento identificado con ella).
Creo que es muy interesante coger hoy día un periódico y analizar cómo en sus titulares encontramos las consecuencias de ese camino por el que transcurrió el viejo continente durante el siglo XX. Ver sus antiquísimas instituciones y su ancestral hipocresía, sus desgobiernos y sus exquisitos gobernantes, su endogámica beligerancia, su odio al foráneo, su falta de coherencia, su brutal explotación de las colonias, sus divisiones estúpidas y sus uniones incomprensibles... menudo panorama.
Capítulo 1 - Principios de siglo: apogeo del capital

Al hablar de historia se pueden tomar diferentes puntos de vista y todos ellos son válidos y necesarios, pero en un espacio como éste, el análisis materialista, es decir, observar la estrecha relación entre economía y evolución, es el más enriquecedor. La Europa actual surge del apogeo del gran capital de finales del siglo XIX. Las estructuras económicas de Gran Bretaña y Alemania, y en parte de Francia, se modifican al desarrollar nuevos procesos de producción, grandes edificaciones urbanas y nuevas instalaciones para las redes de tráfico y de aprovisionamiento.

De la fusión entre el capital bancario, el capital industrial y los primeros monopolios capitalistas surge el capitalismo financiero. Esto consolida el poder de las altas finanzas, que ganan influencia política (dato crucial para entender cómo somos gobernados hoy día, donde gobernar no es tener el poder). Las consecuencias son un incremento de la producción y de las rentas nacionales de los países industrializados, pero, sobre todo, y lo que me resulta más interesante, es que comienza un proceso de progresiva interdependencia del estado y la economía (financiera). Problemas económicos como la lucha por las materias primas y el mantenimiento del nivel de vida de la burguesía, generan una política colonial y proteccionista (neomercantilismo) para garantiza la autarquía y el comercio propio.

Continuará...